El tomate cereza es un regalo de los aztecas al mundo. Pertenece al género de Solanaceae y su nombre científico es Lycopersicon sulentum. Usualmente es cultivada en periodos anuales.
El tomate cereza es una planta de crecimiento indeterminado. Sus frutos tienen sabor dulce y se pueden encontrar cultivos en color rojo o amarillo, siendo los amarillos aún más dulces al gusto.
Requiere bastante luminiscencia, preferiblemente bajo el sol. Un factor importante pues si recibe menor cantidad afectará los periodos de floración o el desarrollo vegetativo.
Sus riegos deben ser pequeños y frecuentes directamente al sustrato, las hojas vellosas del tomate son susceptibles a enfermedades si se mojan.
Prefieren suelos ricos en nutrientes, especialmente en materia orgánica.
Poda (Cada quince días)
Debido a que el tomate cereza es de crecimiento indeterminado se deben eliminar los chupones para que sólo el tallo principal se desarrolle. Cuando el tallo, chupón o ramificación es tierno basta con removerlo con las manos. Si el chupón está desarrollado, la poda se realiza preferiblemente con unas tijeras que brindará un buen corte.
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